Aún cuando hayas oído hablar de la sonrisa interna, o por más que
hayas leído, e incluso practicado… es muy probable que todavía no sepas
qué es y qué representa esta sonrisa.
Ya hay
varios artículos donde se habla de ella y sus beneficios, aunque yo
prefiero reflexionar sobre lo que implica en ti esta práctica, y que
juntos exploremos hasta qué punto somos capaces de crear alegremente
nuestras vidas.
Situándonos dentro de un marco,
puedo decir que la sonrisa interior es un ejercicio taoísta sencillo y a
la vez muy profundo… Para los que conocen el Qi Gong, o el Taoísmo, les
será fácil comprender cómo lo más sencillo se torna lo más poderoso. Si
no, igualmente te invito a sumergirte en esta mágica experiencia para
que te empapes de la esencia vital que nos conforma.
Lo que se requiere…
-
Cualquier persona puede beneficiarse de las múltiples recompensas de
esta práctica. Sin importar tu edad, sexo, condición física, nivel
intelectual, situación económica, o estado anímico… Siempre puedes
recurrir a los frutos de este sencillo acto que consiste en sonreír a
cualquiera de tus órganos internos.
Como es
habitual para cualquier tipo de método; cuanta mayor comodidad, mayor
será la facilidad de uso, y mayor la satisfacción obtenida. Por esto
recomiendo lo siguiente:
- Uso de ropa confortable.
- Proporciónale a tu cuerpo cualquier postura relajada.
- Para las primeras experiencias procura un ambiente que te transmita calma (luz, sonidos, olores, temperatura…).
Cuando
adquieras habilidad en el procedimiento ya podrás recurrir a la sonrisa
interior para aportar serenidad en cualquier circunstancia.
No es riso-terapia
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Confundir risoterapia con la sonrisa interior sería casi como creer que
el fuego de una brasa y el de una llamarada son lo mismo. Osho lo
expone así:
y es una sonrisa, no una risa, de modo que es muy, muy
suave, delicada, frágil, como una pequeña rosa que se abre en el
vientre, permitiendo que su fragancia se extienda por todo el cuerpo.
Alegría y atención relajada
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A medida que nos rendimos a este estado sublime, vamos descubriendo
como se abre una puerta directa hacia la dicha, y nos permitimos reposar
sobre una atención relajada en nosotros mismos.
- Cuando esto
sucede, es muy probable que afloren todo tipo de sensaciones y nos
emocionemos. Es posible que te inunde la alegría y se manifieste
humedeciendo tus ojos, o que se libere alguna repentina carcajada.
-
Así mismo es natural que detectes cualquier otro tipo de emoción. Lo
mejor, es que tal vez sea la primera vez en mucho tiempo que contactes
directamente con tus emociones desvinculadas a todo pensamiento, sin
sentirte juzgado/a. Con la sonrisa interior no hay lugar para los
agotadores diálogos mentales, ni siquiera se atisba una sola opinión.
Comunicación directa
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Llegados a este punto, ya te has liberado de las trampas de la mente y
del famoso ego. Esto proporciona una sensación exquisita de descanso,
relaja todas las tensiones psíquicas, y en consecuencia abre todos tus
canales.
- Lo que sucede es que por fin estableciste una
comunicación directa contigo, con lo que primordialmente eres… Y aquí
sólo hay lugar para la espontaneidad de tu ser, para la honestidad del
aquí y el ahora.
- Dicho de otra manera: nadie puede ser
hipócrita consigo mismo. Uno puede dejar de ver la viga en su ojo
mientras ve la paja en el ojo ajeno, pero con esta mirada interna, uno
despierta ante las evidencias que le presenta su cuerpo. Y es
precisamente esta renovada comprensión de sí mismo la que propicia la
aceptación de cualquier circunstancia. Ya no tiene sentido
auto-engañarse más.
Empoderamiento
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Cuando has entrado en este proceso, tarde o temprano se hace inevitable
reconocer que no hay culpas ni culpables. Y descargando este inútil
peso conceptual, adoptar la responsabilidad de la propia vida es lo más
natural que sucede.
- Dejaron de haber autoridades externas.
No más autoridades morales, ni científicas. Solamente tú, y tu parte más
sabia, divina. Ya estás a punto de empoderarte.
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Desaparecieron las excusas. Nada ni nadie puede determinarte: Ni el
médico, ni la genética, ni el destino, ni la suerte, pueden hacer de ti
una más de sus víctimas. Ya sabes lo que te pasa, por qué te pasa, qué
es lo que quieres, y cómo vas a conseguirlo…
Biodescodificación
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Con el reciente auge de interés por la biodescodificación, se está
estableciendo un enfoque más amplio en la concepción de enfermedad. Sin
embargo esta óptica, que asienta las causas de los trastornos en
conflictos remotos, no es nada nueva.
- La biodescodificación
no trata de determinar matemáticamente conflictos emocionales
específicos a síntomas prescritos. Pues este uso que preestablece una
correspondencia inmutable entre síntomas y causas, no deja de ser una
trampa del ego que te atrapa en tu propia historia mental, la cual
encontrará miles de argumentos para perpetuar el conflicto fundamental.
Resolviendo el conflicto fundamental
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Desenmascarar cualquier contrariedad puede ser útil en muchos casos,
sí. Aunque en mi experiencia, no es estrictamente necesario si se
comprende la raíz de toda hostilidad.
- El conflicto antes de
ser entre tú y un suceso concreto, o un familiar, el sexo opuesto, o con
tu cuerpo… Siempre se originó en la idea ilusoria de separación.
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Cuando comprendes que Tú eres un ser Completo y que toda la vida está
incluida en ti y nada está separado… No puede haber rivalidad, ni
amenaza posible, tienes que protegerte de nada.
Tú eres un ser Completo
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Tanto afuera como adentro es esencialmente lo mismo. Tu cuerpo es lo
mismo que tu mente, tus emociones lo mismo que el clima externo, tú
hígado lo mismo que las uñas y que los bosques del planeta, tus
pensamientos lo mismo que las partículas subatómicas y los aferes
galácticos…
- Tanto lo que te agrada como lo que te disgusta básicamente son un reflejo, nada más, de la esencia vital que lo impregna todo.
-
Entonces, cuando desaparece la disputa entre asuntos divinos y
mundanos, luz y oscuridad, espíritu y materia, deseos y deberes,
enfermedad y salud… Todo está bien, tú y tus circunstancias. Resulta lo
mismo que visualices que tú sonríes a un órgano, que a otro, como que
éstos te sonrían a ti. Porque toda la existencia se torna la delicada
sonrisa que se abre como una rosa en tu vientre…